Lo encontré entre viejos escritos, es una biografía escolar que presenté para una asignatura de la carrera en la que teníamos que hacer un repaso por nuestra vida académica y sobre las cosas, en general, que habíamos aprendido a lo largo de esos años,independientemente si se trataba de conocimientos académicos o no. Ahí se los dejo:
El primer recuerdo al que podría para hacer referencia al aprendizaje corresponde a mi infancia, en la guardería. Era una época en la que empezaba a conocer ciertos juegos relacionados con formas y colores así como animales y frutas, con los que me divertía bastante.
Sin embargo, toda esa positividad se veía empañada cuando llegaba la hora del recreo y empezábamos a comer. Había un compañero que se dedicaba a quitarle la comida a todos los niños y mi amigo con el que siempre estaba y yo no íbamos a ser menos. El problema es que al menos yo no me iba a dejar, y cuando venía a intentar quitarme las galletas yo me resistía y las acababa desmigajando. Como bien me habían dicho, si tenía algún problema con algo o alguien o me pasaba algo tenía que recurrir a la maestra, pero claro, ésta era precisamente la tía del susodicho agresor y de poco valían mis quejos puesto que a veces no se molestaba ni en alejarle de nosotros.
Todo esto solía repetirse alternados días de la semana, hasta que un día por mucho quejarme acabaron castigándome a mí. En un momento que se ausentó la maestra, su sobrino vino hacia mi con la misma intención de siempre, a la que yo respondí a su agresión y empezábamos a pelearnos como dos felinos disputando su territorio. Toda esta contienda finalizaba al regresar de nuevo la autoridad del lugar y, día tras día, los intentos por quitarme las galletas y el jugo fueron reduciéndose hasta que acabamos siendo amigos. Éso me enseñó a que hay veces que tenemos que cuidarnos nosotros mismos o nuestro desayuno y años después, comprendí que a veces hay que pelear por lo que es de uno o por lo que tomamos como nuestro, sobre todo cuando intentan arrebatárnoslo.
Una vez llegué a preescolar la cosa iba cambiando de color, Ya era la primera vez que estaba en lo que empezaba a parecerse a un aula formal. Estábamos todo el día haciendo ejercicios de moldeaje con plastilina, haciendo todo tipo de formas y utilizando varios colores. Había algo más en esa etapa de mi vida: comenzabas a tener un creciente número de compañeros y en donde estuve yo, la clase se dividía en tres grandes mesas con unos 6 o 7 niños y niñas en cada una, por lo que inevitablemente se hacían equipos y eso a la hora de jugar, era un aliciente especial. Aprendías conceptos de cuadrilla, de respeto entre tus amigos, de lealtad y compañerismo que los vivías divirtiéndote en el patio durante el recreo.
Y como la primavera, llego la primaria. Gran cambio, grandes cambios.
Comenzaba mi andadura en los centros educativos tal y como los conocemos a día de hoy: el colegio. Lugar con varias aulas, de varios cursos, donde tu eres el pequeño y donde los grandes que ya tienen pelusilla en el bigote daban miedo por altura, por rudeza y por el sonido de sus voces.
Pronto aprenderíamos a leer pero sobre todo, a escribir, y eso lo notarían todos los pupitres, puertas, sillas, paredes y casi cualquier superficie del colegio.
Ahí fue donde empecé a cogerle afición a dibujar. Dibujaba muchas cosas: desde dinosaurios hasta escenas de películas de vaqueros o bélicas, todas con muchos disparos, hasta algo bonito para esa chica que te daba vergüenza que te hablara en público y te parecía bonita y que siempre le hacía caso al más chulo y pasaba de ti. Ahí comenzaron mis primeros tonteos con el mundo de las relaciones interpersonales.
A medida que avanzaba la primaria y me acercaba a la ESO, aprendí algo que me ha servido en más de una ocasión y que es una experiencia bastante enriquecedora que es poder comunicarse en otros idiomas. Conseguí aprender no sólo a escribir inglés con un nivel decente sino también a hablarlo, ya que en el colegio que estaba tenía todos los días a primera hora una asignatura llamada “inglés conversación” y, después de 6 años así, algo de soltura cogías.
Ya empezaba a dar “cosas de mayores” en clase y pisar la secundaria era como ascender de liga, subir de nivel. Las chicas de clase también lo hacían y las decepciones por parte de hasta ahora tus “amigos” tampoco iban a quedarse atrás. Otro capítulo de relaciones interpersonales.
Por diversas situaciones en mi vida regresé a mi pueblo y en el instituto de allí cursé 2º ESO. Un año de los menos malos en cuanto a calificaciones pero de los peores en actitud e interés. Aprendí como evadirme de las clases e incluso como salir del instituto sin ser visto, ya que reinaba el llamado “malestar docente” y era cuestión de tiempo.
Una época en la que la vida me puso más de un obstáculo, uno de ellos bastante grande como fue la muerte de mi padre, al cual quería con locura y que no podía ver a menudo puesto que no vivía con mi madre y mi hermana hacía ya unos años. Seguido a esto, se volvían a manifestar elementos como el de la guardería y las galletas, pero esta vez con un toque algo más serio y más brusco. No dejaba que nadie me controlase y empecé a tener malos hábitos y compañías, que algún que otro problema me trajo dentro del instituto y por fuera sobre todo. Intentaron volver a quitarme las galletas (metafóricamente hablando) pero esta vez los puñetazos o las burlas dolían mucho más y una vez tuve que defenderme delante de todo el instituto, lo cual le costó feas heridas a un amigo mío a día de hoy y mi casi expulsión del centro. Al final, aprendí varias cosas útiles, aunque no del todo buenas, más tarde me daría cuenta que no lo eran. Pero algo bueno si aprendí: por muchas complicaciones que te vengan, hay que seguir adelante siempre.
Cursé 3º y 4º de ESO en otro centro, donde comencé a interesarme especialmente por ciertas inquietudes políticas entre asignaturas. Allí también viví capítulos de “relaciones interpersonales”, pero esta vez algunos bastantes positivos. Supongo que así es la vida, constante desequilibrio pero dentro de unos límites equilibrados. Éso es lo que aprendí.
Una vez llegado al bachillerato, la profundización política con materias como filosofía o historia contemporánea fue el aspecto educativo más relevante en cuanto lo académico,pero en cuanto lo personal, también aprendí a ser responsable de mis decisiones y mi falta de interés y fugas a base de no serlo ni hacerlo y tardar un año más de lo establecido en acabar el bachiller. Por supuesto también aprendí cosas sobre las relaciones interpersonales y afectivas, pero creo que, ya sea gracias a dios o por desgracia, ése es un campo de constante aprendizaje.
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